jueves, octubre 6, 2022
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Volver a casa después del Erasmus: ¿cómo lo gestiono?

Para muchas personas, conseguir esta porque es lanzarse a la independencia por primera vez, en un país diferente y, en ocasiones, en solitario. Sin embargo, después de superar el miedo inicial y comenzar a disfrutar la vida, toca volver a casa después del Erasmus y el año que parecía que iba a ser eterno resulta que se ha pasado en un suspiro.

Si es que la persona que se va no es la misma que vuelve.

Ha crecido, ha madurado y, sobre todo, ha establecido su propio modo de vida y sus reglas. Por eso, al regresar al hogar familiar, los viejos conflictos se revivan y el joven se ve arrastrado a la vida que tenía antes de poder establecer sus propios términos.

Si este es tu caso, no temas: esta nostalgia por el extranjero es totalmente normal y le pasa a cualquiera que regresa en los mismos términos que tú.

¿Qué hacer entonces para que no se cronifique?

En este espacio encontrarás una definición más profunda de este fenómeno y algunos consejos para readaptarte con la mayor eficacia. Empezamos.

Algunos estudiantes viven el Erasmus como un proceso de transformación.

La depresión post-Erasmus

Llevas meses adaptándote a otra ciudad, a otra casa, a otra universidad, a otro idioma. Has logrado hacer amigos, no morir de hambre y aprobar asignaturas escribiendo en otra lengua. Ha crecido y ha cambiado. Y, de repente, tomas conciencia de que tienes que volver al punto del que partiste.

Al volver, sientes que no encajas como antes en tu grupo de amistades. Aún tienes fresca la despedida de esas intensas relaciones que has forjado en el extranjero y siente que todavía os queda mucho que vivir. Además, vuelves a vivir bajo las normas de tu casa ya soportar los mismos conflictos que dejaste atrás cuando cogiste el avión.

Esta nostalgia, este desinterés que te abruma, sumado a las dificultades para retomar tu vida o al choque familiar, responde a un desajuste psicológico llamado depresión post-Erasmus. Si bien no es una patología tipificada, los expertos sí han detectado un patrón a este respecto en estudiantes retornados.

El duelo por lo perdido

A la larga, el erasmus se fija en la memoria como una etapa transformadora y enriquecedora, pero en el momento de la vuelta se vive, nada más y nada menos, como un duelo. La vida cambia de forma drástica y se pierden personas y costumbres que resultan agradables para el sujeto.

Algunos profesionales expertos en duelos migratorios están familiarizados con esta sintomatología de desarraigo. Sobra decir que nada tiene que ver para compararse con el síndrome adaptativo que vive alguien que se ha visto obligado a salir de su tierra. De hecho, reajustarse a la vida que se llevaba antes del Erasmus es bastante sencillo en comparación, como puedes ver a continuación.

El fin del Erasmus implica un proceso de duelo.

¿Cómo gestiono el volver a casa después del Erasmus?

Es posible readaptarse al volver a casa después del Erasmus. Como todo duelo, al principio parece que el dolor va a durar para siempre, pero, por suerte, se trata de uno de los que se curan con el tiempo. Aun así, si le añades algunas acciones como las que vienen a continuación, la transición se hará más liviana:

  • Céntrate en el presente: coge toda tu experiencia y ponla en práctica para construir una nueva realidad y readaptarte a aquello que no puedas controlar (como las normas de tu hogar).
  • Tu desarrollo personal es real y útil: aunque seas una persona diferente a la que se fue, ese aprendizaje no trae solo la sensación de no encajar en lo que conocías. Reconócelo, valóralo y aprovéchalo.
  • Aviones haz: mantener un cierto nivel de actividad evitará los largos periodos de tiempo dedicados a la nostalgia ya las emociones negativas.
  • Abraza tus emociones y gestiónalas: para equilibrarte con el punto anterior, date momentos también para analizar lo que sientes e ir haciendo las paces con ello poco a poco. Debes procesar tus emociones y vivirlas para que no se enquisten.
  • Recréate en todo lo que echabas de menos: ¿nostalgia del aceite de oliva? ¿O del bar con juegos de mesa que hacía esos batidos tan increíbles? Seguro que echabas cosas de menos cuando estabas fuera. Ahora es el momento de volver a disfrutarlas y recrearte en ellas.
  • Mantén el contacto con tus amistades del Erasmus: es posible que tardéis en reencontraros, pero eso no es razón para dejar de lado la relación. Puedes seguir disfrutando de ellos aunque estés lejos.

Al final del día, el consejo más útil será que trate de centrarte en mantener lo bueno que tenías en tu vida original. No dejes que tu nostalgia se traduzca en conflictos con tus seres queridos y dificulte tu vuelta a la rutina. Ya sabes: despacito y con buena letra. La valentía de salir de tu vida y adaptarte a otra muy diferente es una virtud, no un obstáculo.

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