martes, septiembre 27, 2022
InicioReflexionesSegún la ciencia, ¿en qué caras confiamos más?

Según la ciencia, ¿en qué caras confiamos más?

Un estudio revela que confiamos más en caras que se parecen a la nuestra. ¡Descubre por qué y de qué depende esa confianza!

Según la ciencia, ¿en qué caras confiamos más?

Última actualización: 02 septiembre, 2022

¿De qué depende la confianza? ¿Alguna vez te has preguntado por qué confiamos más en unas personas que en otras? Y si son personas a las que acabamos de conocer, ¿en qué nos fijamos para saber si podemos confiar o no en ellas? Un factor clave podría ser la similitud de su rostro con el nuestro; a mayor semejanza, mayor confianza.

Según la ciencia, confiamos más en caras que se parecen a la nuestra. Así lo sugiere un reciente estudio de Tamami Nakano y Takuto Yamamoto, de la Universidad de Osaka (Japón), publicado en Humanidades y Ciencias Sociales Comunicaciones.

Así, en este artículo hablaremos de qué hay detrás de esa (des)confianza a través de este interesante estudio (y otros).

Confiamos más en caras que se parecen a la nuestra

El estudio revela que confiamos más en una persona que acabamos de conocer si su cara se parece a la nuestra. Una regla que solo parece regir si hablamos de personas de nuestro mismo sexo (es decir, confiamos más en personas cuyo rostro se parece a nuestro, pero solo cuando esas personas son de nuestro mismo sexo).

En cambio, cuando el extraño es del sexo opuesto, el parecido con uno mismo no afecta a las calificaciones de confiabilidad (grado de confianza que le otorgamos al otro). A nivel biologico, la confianza que nos inspira el otro parece tener mucho que ver con la activacion de la amigdala en determinados momentos, una región cerebral subcortical que juega un papel crucial en la generación de respuestas de miedo.

Confiamos más en aquellos rostros que se parecen a los nuestros de personas que son del mismo sexo.

¿Cómo se hizo el estudio?

Lo primero que hicieron los investigadores para su estudio fue seleccionar a 200 estudiantes universitarios japoneses. Tomar imágenes de cada estudiante, concretamente de su cara frontal completa, con expresión neutra y sin gafas ni accesorios.

Se recortó el área de la cara para que se ajustara a una forma cuadrada, y todas las imágenes fotográficas quedaron en un tamaño de 512×512 píxeles. Con ello, ya tienes el material de estudio.

Los evaluadores: el grupo que debe decidir si las caras les generaban confianza o no

Posteriormente, se escogió al grupo de personas que realizaron el experimento (ya tenían el material obtenido a partir de las fotografías del primer grupo, un total de 200 caras que analizar). Concretamente, seleccione para este segundo grupo a 30 estudiantes universitarios japoneses (15 hombres y 15 mujeres), también de 19 a 24 años. Ellos fueron a ser los encargados de evaluar lo confiables que le parecieron las caras obtenidas anteriormente.

Los participantes colocan seon frente a un monitor, a una distancia de 65 cm, y en cada ensayo se les presentó la fotografía facial durante 0,5 s. Posteriormente, se les pidió que calificaran la confiabilidad de la cara en una escala de 1 (muy poco confiable) a 7 (muy confiable) usando un teclado numérico.

¿Cómo se educa la confianza?

Para evaluar la confiabilidad, los evaluadores (el grupo de 30 estudiantes) imaginaron que confiaban en la persona de la pantalla, cuyo rostro se mostró junto a una cantidad de dinero que era suya (del propio evaluador). Se les preguntaba si le prestarían el dinero a esa persona.

La respuesta positiva fue codificada por los resultados del estudio como un signo de confianza y la negativa como de desconfianza. En cuanto a la dinámica del experimento, cada 1,5 segundos se les presentó una nueva cara a los evaluadores (participantes).

resultados del estudio

Parece que los participantes calcularon automáticamente la similitud del rostro de un extraño con el suyo propio, porque el análisis de los datos reflejó que les inspiraron más confianza aquellos rostros que se parecían a los suyos cuando eran del mismo sexo.

La amígdala: una posible explicación de por qué confiamos o no

Pero, ¿por qué el parecido con uno mismo afecta a la percepción de confiabilidad o grado de confianza? Encontramos una posible explicación al hecho de que confiamos más en unas caras u otras, de corte psicobiologico.

Y es que investigaciones anteriores, como el estudio de Winston y colaboradores (2002) y el estudio de Engell y colaboradores (2007), ambos realizados con imágenes cerebrales, información que la actividad de la amígdala (una estructura cerebral encargada de procesar y almacenar las reacciones emocionales como el miedo, fundamentales para la supervivencia) aumenta frente a rostros de los que nos fiamos.

La actividad de la amígdala aumenta cuando una persona se enfrenta a una cara de aspecto poco fiable.

Además, otro estudio de Adolphs y colaboradores (1998) encontró que pacientes con lesiones bilaterales en la amígdala evalúan cada rostro que se les presenta como digno de confianza, y que la amígdala se activa cuando una persona se encuentra con rostros temerosos.

La amígdala se activa al ver caras que se parecen a nosotros

Estas demostraciones demostrarían que las personas percibieron que un objeto, en este caso un rostro, es digno de su confianza cuando la amígdala no está activada. En consecuencia, los resultados del estudio real implican que la amigdala se activa al ver caras que no se parecen a nosotrosmientras que se suprime al encontrar caras que se parecen a la nuestra.

La activación de la amígdala aumenta frente a los rostros de los que nos fiamos.

Los rostros parecidos al nuestro nos producen emociones positivas

Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué esa confianza o desconfianza? Nakano y Yamamoto, autores del estudio, sugieren que un rostro que se parece a nuestro nos produce una valencia positivay que lo evaluamos como un ser seguro y atractivo, lo que suprime la actividad de la amígdala. Y esto, a su vez, hace que percibamos ese rostro como digno de nuestra confianza.

Así, una posible hipótesis a estos resultados es que las caras que más se parecen a nosotros nos producen sensaciones agradables, y desde ese estado de activación positiva, es más fácil dar un mayor grado de confianza a esa persona (confiamos más en ella).



Enlace de la fuente

RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Mas Populares

- Advertisment -

Comentarios Recientes

A %d blogueros les gusta esto: