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Microafirmaciones, el poder para hacer sentir bien a los demas

¿Ha sufrido alguna vez alguna microagresión? Es un fenómeno muy común. En cambio, su conducta opuesta son las microafirmaciones, pequeños actos con los que lograrán que quien está a nuestro alrededor se sienta validado. Descubre cómo conseguirlo.

Microafirmaciones, el poder para hacer sentir bien a los demas

Última actualización: 15 noviembre, 2022

Hacer sentir bien a alguien no cuesta demasiado, pero no todo el mundo se esfuerza en ello. Tal vez no se lleva a cabo porque la vida va muy deprisa, las presiones son muchas y también porque pesa más el interés propio que el bienestar colectivo. Y, sin embargo, algunas realidades cambiarían si pusiéramos de nuestra parte para validar la identidad, la valía y los esfuerzos de quienes nos rodean.

Es más, si hay un fenómeno que tristemente nos encontramos con frecuencia son las microagresiones. Se trata de esas interacciones sutiles, pero claramente dañinas, que buscan desprestigiar, infravalorar e incluso atacar a alguien por su sexo, raza o condición. Esta es una experiencia que fluye con excesiva frecuencia en los entornos laborales.

En su lugar, deberíamos practicar las conocidas como microafirmaciones, es decir, conductas orientadas a favorecer la valoración del otro. Al fin y al cabo, no hay sensación más reconfortante que la de sentirnos apoyados y percibir, a través de los pequeños gestos, que somos aceptados y valorados. ¿Qué tal si aprendemos cómo aplicar este sencillo arte de la convivencia y el aprecio?

“Sé el motivo por el que alguien sonríe. Sé la razón por la que alguien se siente amado y cree en la bondad de las personas”.

-Roy T. Bennett-

Preguntarle a alguien cómo se siente hoy, es una forma de microafirmación altamente poderosa.

Microafirmaciones, cómo marcar la diferencia en tus relaciones

Solo nosotros sabemos lo perdido, solo y estresados que nos sentimos muchas veces en nuestra cotidianidad. Hay días en que todo pesa y la vida entera se nos hace cuesta arriba. Sin embargo, en un momento dado, alguien nos sonríe y, para nuestra sorpresa, nos dice que “hoy nos ve particularmente guapos”. Tal vez sea mentira, pero… ¿Por qué no admitirlo? Nos hace sentir mejor.

Lo mismo sucede cuando empezamos un trabajo nuevo o cuando estamos avanzando en el aprendizaje de algún área o materia. Una palabra de apoyo, de lo más sencilla, actúa como maravilloso reforzador. Asimismo, nada hay tan catártico para quien lidia con un problema o situación estresante, como ese rostro que, con sinceridadse presta a ayudarnos.

Las microafirmaciones son elegantes refuerzos comunicativos que buscan generar el bienestar en los demás. Son la antítesis de las microagresiones y tienen como meta abrir puertas a la conexión, propiciar la escucha, motivar al diálogo y favorecer la inclusión y el cuidado. De este modo, una investigacion de la Universidad de Agder, en Noruega, destaca algo al respecto.

En el proceso de recuperación psicológica de una persona, las pequeñas cosas que integramos en nuestra comunicación verbal o no verbal tienen un impacto muy importante en el bienestar y la recuperación de alguien. Es decir, las microafirmaciones no solo son útiles en nuestros contextos cotidianos, en el ámbito clínico también son especialmente eficaces. Veamos cómo propiciarlas.

Una manera de poner en práctica una microafirmación es dar retroalimentación a la persona que tenemos delante. Atender con la mirada, practicar la escucha activa y hacer preguntas mejoraran la conexión y actuar como gestos de cuidado y respeto al otro.

1. Sonreír con la mirada

Hay algo más poderoso que el contacto visual en nuestras interacciones con los demás. Sonreír con la mirada (o sonrisa duchenne) implica ser capaz de transmitir positividad, validación y sinceridad a través de los ojos. Es un gesto muy simple y, sin embargo, nada resulta tan significativo como que nos miren y nos transmitan un precio auténtico.

Por el contrario, si en el trabajo, en nuestra familia o en cualquier otra situación, nos encontramos con personas que ni tan solo nos miran cuando nos hablan, resulta devastador.

2. Invita a participar a quien este apartado

¿Alguna vez ha estado en un grupo de amigos o compañeros de trabajo y de pronto percibe que hay alguien que siempre está en silencio o incluso retirado de la situación? Cuando percibamos que alguien pueda sentirse excluidoanimémoslo a participar. Basta con un “¿y tú qué opinas, Marcos?”, “¿Qué te parece a ti, Rebecca?”.

3. ONU “¿cómo estás?, ¿qué tal va todo?” es un valioso refuerzo

Son muchos los que nos preguntan cómo estamos, pero no todos se quedan para saber qué décimos. Las microafirmaciones son útiles cuando invitan a la interacción, a la conexión y la escucha activa. Por tanto, si le preguntamos a alguien cómo van sus vidas, esperemos una respuesta. Bajemos el ritmo y las prisas, validacion es sobre todo dar presencia al otro.

4. Asiente cuando te hablen y demuestra interés mediante más preguntas

En ocasiones, cuando estamos hablando con alguien, somos plenamente conscientes de que tienen la mente en otro lado. Estos gestos hacen daño y rompen la confianza. Por ello, cuando estemos dialogando con una persona, es positivo afirmar con el rostro, dando a entender que comprendemos aquello que nos están explicando. Asimismo, y para reforzar la comunicación, no dudemos en plantearles preguntas.

5. Defiende y evita los chismes

Las microafirmaciones tienen como propósito favorecer la inclusión, el respeto y la convivencia. Por ello, tampoco podemos dejar de lado el hecho de que, cuidar y respetar a alguien, también implica atenderla cuando no está presente. ¿Qué quiere decir esto? Significa que si terceras personas difunden críticas o chismes sobre esa figura, actuemos como contención y desactivemos esas conductas.

El respeto y la convivencia acabarán requeridos con las críticas, los prejuicios y con esos rumores envenenados que tanto contaminan cualquier escenario social.

Todos nosotros estamos obligados a trabajar y autoexplorarnos para identificar y minimizar los comportamientos microagresivos.

Las microafirmaciones hacen más fuerte a un equipo de trabajo.

6. Recibieron refuerzos por conductas y esfuerzos realizados

Señalábamos al inicio que a todos nos agrada que, en alguna ocasión, nos dijeran aquello de “qué bien te veo hoy” o “qué guapo estás”. Sin embargo, algo que sí actúa como reforzador del bienestar y la autoeficacia es que nos digan que estamos haciendo algo bien.

Frases como “me encanta el trabajo que ha hecho”, “nadie hace las cosas como tú”, “el esfuerzo que ha hecho ha valido la pena” deben estar en nuestro repertorio comunicativo. Este tipo de expresiones resultan mucho más creíbles y útiles porque apuntalan la autoestima y la visión de uno mismo. Al fin y al cabo, no somos islas solitarias y todos necesitamos de vez en cuando que alguien nos aporte palabras positivas.

Todos nuestros escenarios sociales e incluso las propias relaciones mejorarían si instauráramos una cultura microafirmativa. Pensemos que, si a lo largo del día lo único que recibimos son “microagresiones”, esa agresividad deja de ser pequeña para ser un gran problema.

Nadie merece este tipo de dinámicas, esforcémonos y creamos territorios más nutritivos en cuanto a respeto, conexión emocional y convivencia. Todo esfuerzo vale la pena.

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