miércoles, diciembre 7, 2022
InicioReflexionesLos hermanos mayores sufren más los conflictos de los padres

Los hermanos mayores sufren más los conflictos de los padres

A menudo, cuando los padres libran sus propias batallas y la relación familiar se derrumba, los hermanos mayores asumen la responsabilidad del cuidado de los hermanos más pequeños. Así, terminan poniéndose unos zapatos que les quedan muy grandes, mientras que lo que ellos aprenden es que son incapaces de andar.

Los hermanos mayores sufren más los conflictos de los padres

Última actualización: 09 noviembre, 2022

¿Eres el mayor de tus hermanos? Si es así, es muy posible que dicho papel te resulte incómodo en algún momento. Porque, a veces, nacer el primero hace que debas crecer más deprisa e incluso tener que asumir responsabilidades antes de tiempo. Puede, incluso, que haya desarrollado una personalidad más exigente y que sea de los que procuran ser de ayuda para todo el que lo necesite.

Bien es cierto que siempre hay excepciones. Sin embargo, en esas dinámicas familiares en las que hay un hermano mayor y otros más pequeños, cada uno termina asumiendo un lugar en dicho entramado relacional. Y esto nos marca, nos condiciona de infinitos modos. Porque lo que acontece en la infancia y la adolescencia termina esculpiendo nuestra personalidad.

Asimismo, hay un dato que suele darse en determinadas circunstancias y que vale la pena destacar. Cuando los progenitores no están disponibles, es el hermano mayor quien asume el papel protector con sus hermanos. En esos contextos, dominados por el maltrato o las desavenencias entre los progenitores, hay niños que se ven obligados a madurar de manera precipitada.

Somos el resultado de muchas de las dinámicas patológicas que vivimos en la infancia. El hecho de afrontar junto a nuestros hermanos determinadas situaciones pudo atenuar parte del impacto psicológico de aquellos hechos.

Los hijos mayores actúan a veces como mediadores entre sus padres cuando estos discuten o hay situaciones de maltrato.

Los hermanos mayores en medio de la crisis de los padres

Empezaremos aclarando que el orden de nacimiento no determina nuestra personalidad. Influye más el contexto social que nos rodee, ese capaz de hacer que, en un momento dado, un niño de doce, trece o catorce años deba asumir el papel de unos progenitores no disponibles para con sus hermanos menores.

Nos condiciona el entorno en el que crecemos y las dinámicas con nuestros cuidadores. A su vez, en ese proceso de desarrollo y despunte de nuestro carácter también es clave la interacción con nuestros hermanos. De hecho, un estudio de la Universidad de Purdue, en Indiana, destaca un aspecto importante.

La relación que se establece entre los hermanos puede fomentar en nosotros desde el aprendizaje social, el tipo de apego, hasta muchos rasgos de nuestra personalidad. Estas figuras son tan decisivas como progenitores y en ocasiones hasta resultan nuestra piedra angular para favorecer a nuestros y proteger el bienestar psicológico.

Esto último acontece, sobre todo, en situaciones de disfunción familiar. Cuando hay situaciones de conflicto interparental es el hermano mayor el que se siente más afectado. Por lo general, sobre esta figura recae, en muchos casos, el actuar de mediador entre los padres o de cuidador de los hermanos pequeños.

La conflictividad entre los padres puede ocasionar un gran impacto emocional en los hijos. Sin embargo, cuando hay un hermano mayor, esta circunstancia puede atenuarse al actuar como protector de los más pequeños.

La teoria de la amortiguacion y los padres no disponibles

A menudo se da por sentado que cuando hay una relación conflictiva entre los padres, también suele haberla entre los hermanos; pero no siempre es así. Es cierto que los progenitores actúan como ese modelo social que los pequeños suelen imitar. También es cierto que esas dinámicas dominadas por las disputas, los gritos y los reproches generan una atmósfera caótica e insegura.

Sin embargo, la teoría de la amortiguación nos dice que, a veces, la figura de un hermano mayor lo cambia todo. Cuando los padres no están disponibles, ese niño o esa niña asumen el papel del adulto. Son el soporte emocional y también físico de los niños más pequeños, ellos quienes clarifican la situación y aportan seguridad, ellos los que se desgastan en la principal fuente de apego válido y positivo.

Los niños mayores y la carga emocional no demandada

Naciones Unidas estudio realizado en la Universidad de Edimburgo en el 2017 afirmaba que, por término medio, los hermanos mayores evidencian un mayor cociente intelectual que sus hermanos menores. Esto se explicaba en el trabajo por varias razones. Estos niños reciben mayor estimulación, atención y apoyo que esos pequeños que llegan después.

Ahora bien, ¿qué sucede en esos hogares en que los cuidadores no están disponibles o arrastran consigo cierta conflictividad? Lo que sucede es que se ven obligados a crecer a la fuerza, asumir tareas y responsabilidades que no les corresponden. Son chicos y chicas con mayor madurez en inteligencia emocional y que, a menudo, se ven obligados a mediar también en los problemas de sus propios padres.

No solo cae sobre ellos la obligación de atender a los hermanos pequeños, sino que, en ocasiones, también hacen de padres de sus propios progenitores. No hay datos sobre si esto eleva o no su cociente intelectual. Sin embargo, lo que sí vemos a menudo es que soportan una carga emocional que a la larga resulta traumática y contraproducente.

En la parentificación se diluyen las barreras generacionales y los niños se ven obligados a ejercer el rol de un adulto, descuidándose a sí mismos.

Las heridas de la parentificacion

La parentificación es un término acuñado por el psiquiatra Iván Böszörményi-Nagy para definir esas situaciones en las que un niño asume el papel de un adulto, sustituyendo así a sus propios padres. De este modo, el hecho de que el hermano mayor tenga que ser el cuidador de sus hermanos y progenitores es una forma de maltrato psicológico.

Muchos de quienes se han visto en esta situación saben que esto no siempre imprime fuerza, sino que deja vacíos abismales. Bien es cierto que pueden existir diferencias interindividuales. Sin embargo, por lo general, supone la pérdida de la infancia y una distorsión de la propia identidad. Al ser, a su vez, esas que suministran apoyo, seguridad y afecto a los suyos válidos, crecen sin recibir ellos mismos estas dimensiones tan decisivas figuras de una figura adulta.

Es común arrastrar la marca de un trauma y múltiples necesidades no atendidas. Nadie debería ser privado de su propia infancia asumiendo tareas que no le corresponden. La niñez es sagrada y la obligación de atender con amor a toda criatura, una obligación de todos.

Te podría interesar…



Enlace de la fuente

RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Mas Populares

- Advertisment -

Comentarios Recientes

A %d blogueros les gusta esto: