sábado, septiembre 24, 2022
InicioNoticiasInternacionalesLa Libertadora del Libertador (La Libertadora del Libertador)

La Libertadora del Libertador (La Libertadora del Libertador)

Simón Bolívar se celebra como el libertador (Libertador) de América del Sur. Fue un extraordinario líder militar, estratega, visionario, erudito, aventurero y sobre todo un típico macho latino. Después de la temprana muerte de su esposa, permaneció soltero por el resto de su vida. Tuvo aventuras con muchas mujeres. Cuando conoció a Manuela Sáenz (Manuelita), una ecuatoriana casada, pensó que ella era un número más. Pero él la subestimó. Manuelita se enamoró de él, dejó a su esposo y se convirtió en la amante, amante y confidente de Bolívar por el resto de su vida. Ella lo adoraba, lo cuidaba y se dedicaba a él. Durante su estancia en estos lugares después de 1822 luchó encubierta y abiertamente contra los opositores de Bolívar en Colombia, Perú y Ecuador. Se alineó con los ideales de independencia y visión política latinoamericana de Bolívar. Manuelita y Bolívar habían intercambiado muchas cartas mientras estaban separados.

Manuelita consiguió un puesto oficial como socia de Bolívar y asumió formalmente el papel de su archivista personal. Ella era parte del círculo íntimo de Bolívar, un grupo que incluía tanto a civiles como a oficiales. Vigilaba a los amigos y opositores de Bolívar y lo mantenía informado de sus actividades. Mostrando un coraje e ingenio notables, salvó la vida de Bolívar el 25 de septiembre de 1828, cuando los sicarios irrumpieron en el palacio presidencial de Bogotá para matar al libertador. Bolívar quedó fascinado por la personalidad poco convencional, valiente, intelectual y juguetona de Manuelita. A veces la llamaba una «loca adorable». Se benefició de su consejo y se inspiró en su dulce encanto, ingenio agudo y desafío aventurero. Por estas razones, a Manuelita se la conoce como “La Libertadora del Libertador”.

En el libro For Glory and Bolivar: The Remarkable Life of Manuela Saenz, la autora Pamela S. Murray destaca la importancia política e histórica de Manuelita y la retrata como un ícono feminista latinoamericano. Murray ha realizado una extensa investigación académica, citando evidencia de archivos históricos.


Manuelita era la hija ilegítima de un empresario ecuatoriano y había sufrido el estigma y sus secuelas desde temprana edad. NocheTras la muerte de su madre, fue enviada al Convento de Santa Catalina. Permaneció allí hasta los 17 años cuando se casó con James Thorne, un rico comerciante británico. Thorne la trajo a Lima, donde entró en contacto por primera vez con el movimiento independentista, en el que comenzó a tomar parte activa. Es casi seguro que este compromiso estaba reñido con los intereses de su marido, que estaban vinculados a miembros del estamento social y empresarial de la ciudad. También chocó fuertemente con los sentimientos de su padre monárquico y medio hermanos mayores. Regresó a su ciudad natal, Quito, en junio de 1822, donde conoció a Bolívar en una fiesta que celebraba su último triunfo militar.. Ella se enamoró de él y siguió siendo su amante a partir de entonces.

Manuelita se levantó como una mujer decidida e independiente y se había hecho un lugar en el mundo masculino. Desafió las convenciones y tradiciones de la sociedad machista de su época, cuando a las mujeres se les prohibía participar en el gobierno y la vida pública.

Manuelita prefirió el mundo de los campamentos y cuarteles del ejército, presentándose en público con uniforme militar. Montaba a caballo y estaba acompañada por uno o dos de sus sirvientes negros, también vestidos con uniforme militar. Fumaba y bebía como un soldado y le gustaba contar chistes verdes.

Después de la muerte de Bolívar en 1830, fue hostigada por el gobierno colombiano. El fiscal la acusó de «insultar al público» y «amenazar» con armas de fuego, así como de «comportamiento brutal y sin género». Sáenz también fue declarado culpable de «vestirse como un hombre» y «romper las reglas de la modestia y la moralidad». Fue expulsada de Colombia. Regresó a su Ecuador natal, pero el gobierno ecuatoriano también la expulsó, diciendo que podría causar malestar público con su lealtad a Bolívar, y luego se instaló en Paita, una pequeña ciudad portuaria en el noroeste de Perú, donde murió en 1856.

La reputación de Manuelita como ícono feminista continúa hasta el día de hoy. Nela Martínez, autora ecuatoriana, activista y miembro del Partido Comunista, organizó un evento «Primer Encuentro con la Historia: Manuela Sáenz» en 1989, que reunió a unas cuarenta mujeres de Ecuador, Perú y Cuba. Se reunieron en Paita para honrar la memoria de Sáenz y visitar su tumba. Martínez afirmó que los aportes de Sáenz a la independencia están a la par de los de Bolívar y que ella es una «colaboradora» de su proyecto continental. Ella y otros participantes luego firmaron un documento conocido como la Declaración de Paita, prometiendo incluir la bandera de Sáenz para la emancipación de la mujer.

Durante una protesta contra las políticas neoliberales de Ecuador, realizada en Quito el 8 de marzo de 1998 (Día Internacional de la Mujer), las mujeres manifestantes montaron a caballo hasta la Plaza de Independencia, vestidas como la Libertadora.

El 25 de mayo de 2007, aniversario de la Batalla de Pichincha, el gobierno ecuatoriano ascendió simbólicamente a Manuela Sáenz al grado de general del ejército.

El famoso poeta chileno Pablo Neruda escribió un poema celebrando a la Libertadora como símbolo progresista e ícono de la revolución y la independencia. La llamó «la sirena de los cañones, la viuda de las redes, la minúscula criolla comerciante de miel, palomas, piñas y pistolas, que dormía entre los barriles, familiarizada con la pólvora insurgente».

En su conocida novela histórica El general en su laberinto, Gabriel García Márquez Sáenz se imagina a sí mismo casi como un guerrillero moderno. Él la describe como “la audaz quiteña que fumaba una pipa de marinero, usaba el agua de verbena favorita de los militares como perfume, vestía ropa de hombre y pasaba tiempo con los soldados, y cuya voz ronca aún coincidía con la penumbra del amor.

También hay una deliciosa película venezolana de 2001, Manuela Sáenz, la libertadora del libertador, que recomiendo a los lectores de este libro.

Enlace de la fuente

RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Mas Populares

- Advertisment -

Comentarios Recientes

A %d blogueros les gusta esto: