domingo, septiembre 25, 2022
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Kwame Anthony Appiah y el rechazo al intelectualismo

Kwame Anthony Appiah es un filósofo británico, con familia de origen en Ghana. Es especialista en tema africanos y afroamericanos, pero lo que lo ha convertido en uno de los pensadores más importantes de la actualidad es su trabajo en torno a la ética y la moral.

Actualmente, es profesor de la Universidad de Princeton, después de haber enseñado en prestigiosos centros educativos como la Universidad de Harvard, la de Cornell, la de Duke y la de Nueva York. Por extraño que parezca, parte del trabajo de Kwame Anthony Appiah es una crítica al intelectualismo.

Kwame Anthony Appiah ha abordado diversos temas, como los nacionalismos, la discriminación, la responsabilidad de los poderosos en la erradicación de la pobreza y la orientación sexual. Su trabajo más famoso es En la casa de mi padreobra por la cual recibió el Premio Herskovitz en Estados Unidos.

 

… “no creo que la filosofía sea siempre lo que necesitamos. Hay cosas que es mejor dejarlas correr. A los intelectuales no se les da bien, por eso podemos estorbar a la hora de hallar soluciones. Decimos “eso funciona en la práctica, pero la teoría está equivocada”. Al final, lo importante es vivir bien, no tener la teoría correcta sobre cómo hacerlo. En mi vida civil no soy un filósofo todo el tiempo”.

-Kwame Anthony Appiah-

Kwame Anthony Appiah y su visión de los intelectuales

Kwame Anthony Appiah ha señalado que muchos intelectuales en el mundo actual no realicen su papel de “descifrar” el mundosino que más bien se preocupan por etiquetarlo en categorías abstractas. Según ha dicho, él mismo habría incurrido en esa perspectiva.

Por lo anterior, desde hace varios años este filósofo dejó de hablar de conceptos y se centró más bien en interpretar realidades concretas, a partir de dichos conceptos. Incluso ha dicho que existen conceptos probablemente erróneos, como el de “raza”. Esta es una construcción histórica y social que no coincide ni con los datos de la ciencia, ni con la ética. Aun así, se sigue utilizando en muchas ramas del saber.

También duda de ideas cuentos como “el sentido común”. Este vendía a ser como una validación de la realidad, a partir de lo que la mayoría de la gente considera “normal”. Esto no quiere decir que sea verdadero. Tal sentido común no es universal, sino que varía, según el lugar y la época. Por lo tanto, no se puede invocar como si fuera una prueba de verdad o de valor para las ideas.

La identidad

Uno de los conceptos que más ha trabajado Kwame Anthony Appiah es el de identidad. Piensa que este concepto se emplea más para clasificar y etiquetar a las personas y los grupos, que para describirlos. Sin embargo, a su juicio, tales identidades son cambiantes y compuestas. Por lo tanto, no se puede hablar de “una” identidad como tal.

Desde este punto de vista, esa idea de la identidad termina determinando la percepción sobre una persona o un grupo, sin que tal percepción tenga que contrastarse con evidencias. Influye sobre el trato que recibe a las personas y lleva implícito un sesgo sobre aquellos a quienes debe aplicársele determinada etiqueta.

Al respecto, Kwame Anthony Appiah plantea una sostenida lapidaria: “es más probable que esencialicemos sobre los grupos que tenemos ideas negativas; y más probable que tengamos ideas negativas sobre grupos que hemos esencializado”. Dicho en otras palabras, la identidad cobra mayor relevancia cuando nos referimos a aquellos que vemos con aprehensión y, a la vez, sentimos más aprehensión por quienes etiquetamos.

Del concepto al prejuicio

En algunas ocasiones, se parte de un concepto nacido en la ciencia o la filosofía, dando paso después a un prejuicio en el día a día. Kwame Anthony Appiah pone como ejemplo de esto el concepto de “raza”. Históricamente, esta idea ha servido como pretexto para algunos pueblos enteros. De hecho, sigue siendo una idea que se esgrime para justificar atrocidades.

Durante los siglos XVIII y XIX, y desde la filosofía y la ciencia, se dotó a este concepto de una serie de teorías. Por ejemplo, se habló de una serie de rasgos psicológicos propios de cada “raza”. Kant llegó a sugerir que el color de la piel era evidencia de la inteligencia o de la estupidez de una persona. Incluso, muchos siguen pensando así.

Por lo tanto, los intelectuales, por el hecho de serlo, no son no obstante una fuente de verdad. Ni los conceptos que forman parte de una teoría son válidos solo por eso.

En últimas, lo que Kwame Anthony Appiah rechaza es ese “esencialismo”. La veneración de ideas o de libros, o de personajes, conduce al prejuicio. Mejor que eso, acepte que las realidades son complejas y no lograrán reducirse a un concepto genérico.

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