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Hablar desde el corazón, ¿cómo hacerlo?

Hablar desde el corazón es muy liberador. De otra forma, difícilmente podremos crear y disfrutar de conexiones significativas con los demás. Hablamos de una capacidad que todos podemos desarrollar.

Hablar desde el corazón, ¿cómo hacerlo?

Última actualización: 16 octubre, 2022

Hablar desde el corazon es facil, ya la vez muy complicada. Todos éramos más espontáneos de niños, pero es posible que esto haya disminuido con el tiempo. La forma de comunicarnos va siendo modelada por las distintas experiencias a las que nos vamos a exponer, y es posible que en ese proceso hayamos perdido la naturalidad.

Lo cierto es que no podemos decir nada “sin filtros”, no se trata de eso. Ahora bien, hablar desde el corazón cuando ese corazón está lleno de ira o ha sido tentado por el egoísmo no es la mejor opción. En muchos casos, el silencio es una opción más recomendable que empezar locuciones en las que existe una alta probabilidad de que hiramos o seamos injustos con el otro.

En sentido estricto, hablar desde el corazón es un ejercicio reservado para aquellos momentos que lo ameritan. Claro que es un hábito que puede impregnar todas nuestras actitudes cotidianas, hasta cierto punto, pero sobre todo acudimos a este tipo de comunicacion cuando queremos conectar con alguien.

Aprendió también que hablar desde el corazón requiere de autoconfianza y seguridad personal. Es aventurarse a ser uno mismo, con coraje y hasta valentía”.

-Templo de Inés-

Hablar desde el corazón es posible cuando existe la conexión emocional con la otra persona.

Hablar desde el corazon

Hablar desde el corazón es un imperativo que, en principio, puede resultar algo confuso. ¿De qué se trata? ¿Consiste en compartir las mismas palabras? que forman parte de nuestro hilo de pensamiento? ¿Cantar, como se dice coloquialmente, nuestras verdades al otro?

A lo que hace referencia esta expresión más bien es a la capacidad para comunicarnos de una manera afectiva con el otro. Sobre todo, poner sobre la mesa nuestros sentimientos más auténticos, sin otro objetivo que darlos a conocer. Por lo tanto, también supone renunciar a obtener determinadas respuestas o reacciones en la otra persona.

Precisamente es este punto el que diferencia la espontaneidad infantil de la capacidad para hablar desde el corazón desde una perspectiva adulta. El niño dice lo que piensa y no tiene problema en ser injusto u ofensivo con sus palabras. El adulto puede comprender que está frente a un “otro” que merece consideración y respeto, y que un mismo mensaje puede trasmitirse de muchas maneras.

El respeto es la clave

Hablar desde el corazón es un acto de respeto, tanto hacia nosotros mismos como hacia los demás. La palabra “respeto” viene de dos raíces latinas: “re”, que significa ‘volver’ o “repetir”; y espectro, que significa ‘aparición’. Así que, desde el punto de vista etimológico, el respetovendría a ser algo como “volver a mirar”, o reconocer la existencia de algo o alguien.

Ese respeto lleva implícito la consideración de que el otro es un igual. Reconocer al otro y nuestro propio ser implica tener en cuenta una constelación de sentimientos, ideas, vivencias, sueños, etc..

Así mismo, en este casoel respeto no se limita a reconocer, sino también a preservar o proteger esa existencia, ese mundo. Ningún pretendiente descomponerlo, deshacerlo o destruirlo. Vale para el respeto por uno mismo y para el que le debemos a los demás. Solo se puede hablar desde el corazón desde esa premisa.

Para hablar desde el corazón son necesarios el respeto y la expresión de los sentimientos.

Cómo hablar desde el corazón

La comunicación asertiva con los demás remite a un abanico heterogéneo de opciones. Conocerlas y ejercitarlas ayuda a mejorar cómo interactuamos con otros. Sin embargo, hablar desde el corazón va más allá, siendo a la vez más sencillo: solo es necesario hablar desde uno mismo y no desde el otro.

Podemos aclarar este principio con algunos ejemplos. En lugar de decir “tú has hecho que me enfade”, por qué no decir “yo me enfado cuando sucede esto”. En vez de decirle al otro “deberías hacer esto”, por qué no decirle “me gustaría que lo hiciera así porque…”. Cuando decimos “hablar desde uno mismo” nos referimos precisamente a eso: cómo nos hacen sentir las conductas de los otros.

En este caso, lo recomendable es conectar con uno mismo, con los propios sentimientos, y luego, expresarlo. De este modo, se ejerce el respeto por uno mismo como un mundo propio y único y, a la vez, el respeto por el otro porque no se hace referencia a él, sino al efecto que causa en uno. De este modo, se aprende a hablar desde el corazón.

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