lunes, diciembre 5, 2022
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Crisis de liderazgo: ¿cómo recuperar la confianza de un grupo?

La crisis de liderazgo tiene lugar cuando las personas dejan de creer o de confiar en quienes los dirigen. Esto sucede con mucha frecuencia en la actualidad y está en la base de la inestabilidad en las organizaciones y en los países.

Crisis de liderazgo: ¿cómo recuperar la confianza de un grupo?

Última actualización: 26 octubre, 2022

La crisis de liderazgo se presenta cuando la persona que dirige un grupo no tiene autoridad sobre el mismo, o esta se pone continuamente en entredicho. En otras palabras, no se siguen las orientaciones que ofrece, bien sea no se le presta atención, o bien porque se controvierten las directrices que imparte.

Por desgracia, esta es una situacion muy comun en el mundo de hoy. Incluso, los informes del Foro Económico Mundial se han referido al tema en los últimos años. Se detecta la crisis de liderazgo en distintas empresas porque los trabajadores no confían en sus directivos, pero además es muy alta la desconfianza hacia estos.

Los efectos de la crisis de liderazgo son muy negativos, en diversas órdenes. El primero, y mas obvio, es el entorpecimiento en el logro de las metas de un grupo o de una organización. Además de esto, se crea una atmósfera de predisposición al conflicto y se incrementa el potencial de errores o negligencias. En últimas, hay un deterioro general.

“Si tus acciones inspiran a los demás a soñar, aprender y hacer más, eres un líder”.

-John Quincy Adams-

La crisis de liderazgo suele derivar en desmotivación.

La crisis de liderazgo: señales

A veces, una crisis de liderazgo es evidente. Sucede cuando el grupo desconoce abiertamente las indicaciones de un líder o se niega a seguirlas de forma. Sin embargo, en la mayoria de los casos, esta es una situacion subterranea que se detecta por índices y señales que deben aprender a leerse.

Algunas de esas señales son las siguientes:

  • Las conversaciones criticas. Las personas que forman parte del grupo o de la organización comentan con frecuencia los errores de su líder, o se refieren a él en forma crítica.
  • Distancia. No hay una comunicación fluida entre el líder y su grupo. Las interacciones son lacónicas y estrictamente ceñidas a aspectos específicos del trabajo o de las tareas.
  • fricciones y conflictos. Se presentan desacuerdos con frecuencia, en especial frente a las decisiones del líder. Estos no se resuelven de manera armónica, sino que suelen “solucionarse” con una imposición.
  • autoritarismo. Un líder autoritario es un líder que está en crisis. Cuando una persona tiene ascendiente auténtico sobre el grupo que dirige, no necesita hacer valer su poder para hacer que sus decisiones se cumplan.

Las consecuencias

La consecuencia habitual de la crisis de liderazgo es la desmotivacion generalizada. Comienza a decrecer el interés por el desempeño y lo usual es que este termine limitándose a hacer solo lo necesario. No hay deseo de mejorar y, en cambio, se impone la inercia.

Así mismo, comienza a proliferar las actitudes negativas hacia la labor del grupo. La queja se convierte en algo frecuente, así como la apatía y el deseo de dejar de formar parte del grupo o de la organización. No solo ocurre en las empresas, sino también en los países.

Todo en conjunto genera inestabilidad. La gente sale o se aparta del grupo de forma regular. En las empresas esto se traduce en alta rotación de personal y en los países, en emigración o continuas protestas. Nadie sale ganando en este tipo de situaciones.

La inestabilidad es una de las principales consecuencias de la crisis de liderazgo.

¿Cómo superarlo?

Ante una crisis de liderazgo lo más importante es reconocer que existe. Por más que el líder sienta que ha hecho muy bien su labor, lo indicado es que atiende a los hechos concretos y no a sus propias percepciones. Si admito que hay una crisis, puede superarla.

Las medidas más adecuadas para superar este tipo de crisis son las siguientes:

  • Reconocer el valor y el esfuerzo del grupo. Consiste en enfocarse en las virtudes y logros de los miembros del grupo y hacérselo saber a ellos. Esto ayuda a que haya un cambio de actitud.
  • Aceptar los errores. Es importante hacer un ejercicio de autocrítica y exponer los resultados ante el grupo. Esto no deteriora la imagen del líder, sino que genera confianza.
  • Empoderar a los miembros del grupo. El poder se debe compartir. No solo hace más fácil la labor, sino que además compromete a las personas con un cambio positivo.
  • resolucion de conflictos. Lo correcto es propiciar un diálogo sincero y democrático para detectar los conflictos existentes y superarlos a base de comunicación y concertación.
  • Propiciar el dialogo y la diversidad. Las diferencias enriquecen. Estimular la expresión de opiniones divergentes, escuchar y aprender de ellas es uno de los elementos que distingue a un verdadero líder.

La crisis de liderazgo comienza a superarse cuando el propio líder cambia de enfoque y de actitud. Lo que hay vínculo detrás de estas situaciones es un roto entre el grupo y su orientador. La mano de obra debe trabajar en reparar esa rotura.

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