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La serie ambientada en el universo de Juego de Tronos basa buena parte de sus elementos dramáticos en las relaciones padre e hija. En este artículo analizamos la evolución psicológica de su protagonista: Rhaenyra Targaryen.

La Casa del Dragón: cómo no matar al padre

Última actualización: 07 enero, 2023

La casa del dragon ha conseguido desmarcarse lo suficiente de Juego de Tronos como para conservar su propia identidad. Y entre muchos de sus elementos característicos, destaca cómo exponen los conflictos entre ciertos personajes. Es el caso de Rhaenyra Targaryen, su protagonista, cuya evolución analizaremos desde el punto de vista psicológico. Y sí, cuidado, porque en este artículo haremos algún revelación.

La casa del dragon IT’s a historia de desarrollo y madurez. Y bien sabe la psicología que los padres y otras referencias de la niñez juegan un papel determinante. Buena parte de la evolución de Rhaenyra se debe a la compleja y cambiante relación que mantiene con su padre, el Rey Viserys Targaryen. Y lo mismo ocurre con la sórdida relación con su tío, Daemon Targaryen.

Padres e hijas en La Casa del Dragón

Es algo que también se podría aplicar a otros personajes, como Alice Hightower, pero está claro que buena parte de los elementos dramáticos de esta serie se basan en las relaciones entre padres e hijas. Y el punto de partida de la relación entre Rhaenyra y Viserys no podría ser más escabroso.

Al comienzo de la serie, el Rey toma la decisión de precipitar el parto de su hijo, a pesar de que significa sentenciar a muerte a su esposa. No es algo que se traduzca en un conflicto concreto con Rhaenyra, pero sí que deja claro ese inconsciente colectivo tan particular de poniente y otros universos medievales. Los hijos no son más que instrumentos de poder, y tener como descendencia una mujer o un varón puede ser la diferencia entre la paz y la guerra.

Quien haya visto La casa del dragon sabe que el parto no fue bien ni para el hijo ni para la madre, por lo que Viserys se ve “obligado” a nombrar a su hija Rhaenyra como sucesora al Trono de Hierro.

El Rey es consciente de que nombrar heredera a una mujer puede complicarlo todo, pero aún así apuesta su legado político a un sueño, una profecía. La Canción de Hielo y Fuego, por la que el líder de la Casa Targaryen interpreta que será el hijo de Rhaenyra el que llevará la paz a Poniente ante la amenaza de los Caminantes Blancos del Norte. Viserys sigue creyendo que puede mantener la paz en su reino.

El ánimus de Carl Jung

Para el desarrollo de un personaje como Rhaenyra, pueden ser útiles los estudios de carl gustav jung sobre los arquetipos y el inconsciente colectivo. El que fuera alumno de Sigmund Freud desarrolló un concepto conocido como ánimus, voz latina que significaespíritu’. Se trata de las “imágenes arquetípicas de lo eterno masculino en el inconsciente de la mujer que forman un vínculo entre la conciencia del yo y el inconsciente colectivo, abriendo potencialmente una vía hacia el sí mismo”.

En otras palabras, el ánimus -o ánima en el caso del eterno femenino de los hombres- se refiere a esas referencias que cristalizan una forma de entender el mundo o una naturaleza emocional. No tiene por qué ser una representación concreta, pero las más características se centran en referencias paternas u otras figuras famosas, religiosas e idealizadas.

Rhaneyra se nos presenta como una princesa que piensa más en montar en dragón que en atender las obligaciones propias de la Corte. Ese es su punto de partida. No es de extrañar que la mayor inspiración para ella sea su tío Daemon. Irredimible, jinete de dragones y líder de las Capas Blancas. Al fin y al cabo, el hermano del Rey representa los valores más característicos de una familia de conquistadores, como la de los Targaryen.

“El ánimus se conforma por medio de imágenes arquetípicas de lo eterno masculino en el inconsciente de la mujer que forman un vínculo entre la conciencia del yo y el inconsciente colectivo”.

-Carl Gustav Jung-

Muy distinto es lo que representa la figura de su padre, apodado El Pacífico, por querer siempre evitar el conflicto. No importa que Marcaderiva se encuentre amenazada por los piratas de la Triarquía o que exista la sospecha de que su propio hermano pueda conspirar contra él. Para Viserys, el conflicto armado es siempre la última opción.

Esta desconexión con los marcos conceptuales de los Targaryen hace que la relación de Viserys con Rhaenyra se complique. Ella no entiende por qué su padre no envía a sus dragones a donde sea necesario. En muchos momentos, ni siquiera entiende por qué su padre la nombró heredera.

Desafiar al padre

Las dos principales relaciones de Rhaenyra -las que mantienen con su padre y con su tío- evidencian la dicotomía principal en la que se mueve el conflicto interior del personaje. Se podria decir mas: es la dicotomía principal sobre la que pivota toda la serie. La paz y la guerra. Lo racional y lo pasional. Lo masculino y lo femenino. La Canción de Hielo y Fuego.

En un primer momento, ya sabemos qué lado escoge Rhaenyra: el de su tío Daemon. Y es algo que se representa de una forma física gracias al deseo sexual entre ambos y su posterior matrimonio. Puede parecer algo sórdido y aberrante, pero lo cierto es que es una forma tan descarnada como elegante de evidenciar la evolución de la protagonista de la serie. Si Juego de Tronos no se andaba con chiquitas, La casa del dragontampoco.

Si tuviésemos que discurrir a partir de los conceptos de Carl Jung, se podría decir que Rhaenyra abraza ese ánimus, ese eterno masculino. El inconsciente colectivo le proporciona las respuestas que busca para alcanzar esa vía hacia sí mismo. Y si además, el matrimonio con su tío permite reforzar la posición de la Casa Targaryen en Poniente, ¿qué puede salir mal?

Podría entenderse el matrimonio de Rhaenyra y Daemon como una provocación hacia el padre, pero las motivaciones de la princesa parecen nobles y sinceras. El problema es que tardará en darse cuenta de que su decisión va mucho más allá de con quien compartir alcoba.

Milly Alcock es la actriz australiana que interpreta a Rhaenyra.

Desafiar al inconsciente colectivo

Por culpa de una extraña infección, el Rey Viserys fallece, pero la coronación prevista para Rhaenyra se convierte en un contubernio mediante el cual el príncipe Aegon, hijo de Viserys y Alice Hightower, es nombrado Protector de los Siete Reinos. Tras décadas de paz relativa, Poniente se resquebraja entre los que mantienen su lealtad a Rhaenyra y los que prefieren que un varón continúe sentado en el Trono de Hierro.

Llega el momento de tomar decisiones, de aplicar todo lo aprendido por nuestra protagonista. si cuando Rhaenyra se da cuenta de la mucha razón que tenía su padre. ¿Queremos hacer todo lo posible por mantener la paz o nos basta con tomar el trono por la fuerza y ​​reinar sobre las cenizas? La razón y la legitimidad pertenecen a Rhaenyra, nadie podrá quitárselas. Pero no tiene por qué ser motivo para tomar una decisión que perjudicará a todo Poniente.

“No conquistamos Poniente con sueños o profecías. Eres igual de débil que tu padre”.

-Daemon Targaryen-

Muchos de sus aliados apoyan la decisión de forjar alianzas y consolidar su posición antes de tocar a arrebato. Pero su marido Daemon no termina de estar de acuerdo. El inconsciente colectivo da la razón al tío de Rhaenyra, los Targaryen deben soltar a sus dragones y demostrar quién reina en Poniente. Pero Rhaenyra no da su brazo a torcer.

La reina menciona la profecía de Aegon, el Conquistador. La Canción de Hielo y Fuego. Por primera vez, Rhaenyra abraza los valores de su padre y desafía al inconsciente colectivo. Y es en ese momento cuando el fuego del dragón sale por la boca de Daemon. “No conquistamos Poniente con sueños o profecías. Eres igual de débil que tu padre”responde a su mujer mientras la estrangula como advertencia.

La legítima reina se da cuenta de la verdadera decisión que tomó al casarse con Daemon. Evidencia su posicionamiento dentro del tablero politico. Por eso Rhaenyra debe primero honrar a su padre, para luego desafiar al inconsciente colectivo. Volver a pivotar sobre la misma dicotomía. La paz y la guerra. Lo racional y lo pasional. Lo masculino y lo femenino. La Canción de Hielo y Fuego.

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