miércoles, diciembre 7, 2022
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Cómo cruzar el río de la vida según Carl Jung

“No hay pozo del que no puedas salir”, nos Carl Jung, “siempre que hagas el esfuerzo correcto dijo en el lugar correcto, lograrás emerger. Pero deberás avanzar con devoción y diligencia”. Las lecciones del célebre psiquiatra suizo siempre nos son de utilidad.

¿Cómo es la forma correcta de vivir? ¿Qué deben hacer las personas para tener una vida feliz y eludir toda dificultad y sufrimiento?”. Estas y otras preguntas fueron las que recibió Carl Jung en 1933 en una carta por parte de una mujer. Era común que tanto admiradoras como pacientes del padre de la psicología psicoanalítica le enviaran correspondencia de manera habitual.

A estas profundas cuestiones le respondió con una misiva sincera y reflexiva que empezaba del siguiente modo: “Estimada señora V, sus preguntas no tienen respuesta porque quiere saber cómo se debe vivir. Pero en realidad, uno vive como puede”. Tras este encabezamiento se inició una interesante disertación que enlazaba con su teoría de la individualización.

Las personas, según Jung, tenemos como fin último unir todas esas piezas rotas que arrastramos en nuestro interior. Solo cuando unamos todos los fragmentos de nuestro ser, incluidas aquellas áreas más oscuras, daremos forma a una psique más fuerte ya un yo más luminoso. Esa versión de nosotros mismos más integrados, saludables y preparados nos permitirán encarar el difícil viaje de la vida…

 

“Estimada señora V,

Sus preguntas no tienen respuesta porque quiere saber cómo se debe vivir. Uno vive como puede. No existe un camino único y definido para el individuo que se le prescribe o que sea el adecuado. Si eso es lo que quiere, será mejor que se una a la Iglesia Católica, donde te dicen qué es qué. Además, este camino encaja con el camino promedio de la humanidad en general”.

-Carl Jung, correspondencia del 15 de diciembre de 1933-

La correspondencia que mantuvo Carl Jung con sus amigos, pacientes y admiradores nos proporciona una variedad de ideas sobre la génesis de sus teorías.

El río de la vida según Carl Jung

Un modo de conocer aún más la personalidad y el legado teórico de Carl Jung es leer su correspondencia. El libro Letras seleccionadas de CG Jung nos ofrece esta oportunidad. En esta cuidada selección podemos navegar entre esas décadas de su vida encontradas entre 1909 y 1961, época trascendental para comprender su legado, su personalidad y su mirada aventajada y sabia.

Quien se sumerja en esta lectura descubrirá un tema recurrente entre este conjunto de cartas. Fueron muchas las personas que buscaron su consejo sobre cómo cruzar el río de la vida. Esperaban que el fundador de la psicología profunda les revelara como tener una existencia mas digna y feliz. El ser humano suele temblar ante tanta incertidumbre y desafíos, ansiando siempre una brújula experta que los guía.

Carl Jung era ese faro que, con su lucidez, procuró ser una guía para cientos de personas que solicitaban su consejo. Sin embargo, en sus cartas, nunca ofreció guías concretas sobre cómo alcanzar la felicidad o cómo vivir de manera correcta. Jung invitaba a la reflexión, a despertar el sentido critico ya que cada cual realizó un viaje a su propio interior. Ahí donde según él residían todas las respuestas.

 

“Nadie puede construirte el puente sobre el cual tú, y solo tú, debes cruzar el río de la vida”.

-Friedrich Nietzsche-

El camino de la vida lo construyes tú

Para quien quiera entender el sentido de la vida, debe tener algo muy presente, según Carl Jung. No hay un camino preconcebido para nadie, cada cual se verá en unas condiciones y circunstancias únicas. Es aquí donde tomó prestada una idea que ya dijo Nietzsche en su momento: nadie puede construirnos un puente sobre el que solo nosotros habremos de cruzar en soledad el río de la vida.

¿Dónde nos deja esto entonces? ¿Si estamos solos en nuestras trayectorias personales y ante nuestras adversidades, qué hacer ante semejante escenario? La reflexión que nos ofrece Jung es sencilla. Nadie sabe de antemano qué va a suceder y de nada sirve especular sobre cómo deberíamos vivir, basta solo con atrevernos a existir.

Nuestra tarea como seres humanos es permitir que lo inconsciente se haga consciente, entender qué esconde nuestra “sombra” y solo así entender nuestro auténtico ser y sus intereses. Ese será el principio de todo, el inicio de la individuación y de la libertad para cruzar el río de la vida.

 

“Si quieres seguir tu camino individual, es el camino que te haces a ti mismo, que nunca está prescrito, que no sabes de antemano, y que simplemente surge por sí mismo cuando pones un pie delante del otro”.

-Carl Jung, correspondencia del 15 de diciembre de 1933-

Según Jung, no existe un camino único y definido para el individuo que se le prescriba o que sea el adecuado. Cada cual hace el suyo.

Cómo avanzar en nuestra existencia cuando nos acompaña la angustia

En febrero de 1934, Carl Jung recibió la carta de un hombre que sufría. Atenazado por la ansiedad y la angustia, le decía sentir numerosos arrepentimientos, puesto que la suya había sido una vida mal vivida. El célebre psiquiatra no dudó en responderle de manera amable, cercana y con la luminosa inteligencia que le definió.

Nadie puede enderezar una vida mal administrada, comenzó señalando a Jung, pero todos podemos salir del pozo en el que nos encontramos. Hay que hacerlo sabiendo cuál es la dirección correcta y administrando bien nuestros esfuerzos. De lo contrario, recaeremos de nuevo en la oscuridad. Asimismo, en ese necesario viaje a la individualización, es necesario actuar con diligencia y devoción, actuar siempre con buena voluntad.

El ser humano se encuentra en cada pequeña cosa que hace y es así como nos vamos conociendo y revelando. Para cruzar el viaje de la vida, cuando nos acompaña la angustia y el arrepentimiento, hay que aceptar todo lo sucedido. Todos tenemos una sombra, insistía Jung, y cuanto más oculta está de la vida consciente del individuo, más negra y más densa es.

Revelarla, traerla a la luz, nos permitirá mirar el horizonte con mayor esperanza, sintiéndonos más realizados. Es así como se difumina la ansiedad y los arrepentimientos pesan menos. Es así como se avanza al ser guiado por una voz interna, por ese arquetipo del sabio que nos susurra a cada paso lo siguiente: haz lo correcto y transforma la experiencia cotidiana en sabiduría.

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