sábado, mayo 18, 2024
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Aislamiento, tristeza y conflicto civil

En las próximas décadas, la NASA pretende llevar humanos a la Luna, crear una colonia lunar y utilizar las lecciones aprendidas para enviar personas a Marte como parte de su programa Artemisa.

Si bien los investigadores saben que los viajes espaciales pueden estresar a los miembros de la tripulación espacial, tanto física como mentalmente, y poner a prueba su capacidad para trabajar juntos en estrecha colaboración, las misiones a Marte amplificarán estos desafíos.

Marte está muy lejos (a millones de kilómetros de la Tierra) y una misión al planeta rojo tardará entre dos y dos años y medio, entre el tiempo de viaje y la exploración real de la superficie de Marte.

Nick Kanas, como psiquiatra que ha estudiado las interacciones de los miembros de la tripulación espacial en órbita, está interesado en los factores estresantes que ocurrirán durante una misión a Marte y cómo mitigarlos en beneficio de los futuros viajeros espaciales.

Comunicaciones retrasadas

Dada la gran distancia a Marte, la comunicación bidireccional entre los miembros de la tripulación y la Tierra tardará unos 25 minutos ida y vuelta. Este retraso en contactar con casa no sólo perjudicará la moral de los miembros de la tripulación. Probablemente significará que las tripulaciones espaciales no recibirán tanta ayuda en tiempo real del Control de la Misión durante las emergencias a bordo.

Debido a que estas comunicaciones viajan a la velocidad de la luz y no pueden ser más rápidas, los expertos están descubriendo formas de mejorar la eficiencia de las comunicaciones en condiciones de retraso.

Estas soluciones pueden incluir mensajes de texto, resúmenes periódicos de temas y alentar a los participantes a hacer preguntas al final de cada mensaje, que el respondedor puede responder en el siguiente mensaje.

Condiciones independientes

Los miembros de la tripulación espacial no podrán comunicarse con el Control de la Misión en tiempo real para planificar sus horarios y actividades, por lo que tendrán que realizar su trabajo de forma más autónoma que los astronautas que trabajan en órbita en la Estación Espacial Internacional.

Aunque los estudios durante simulaciones espaciales en la Tierra han sugerido que los miembros de la tripulación aún pueden lograr los objetivos de la misión en condiciones altamente autónomas, los investigadores necesitan aprender más sobre cómo estas condiciones afectan las interacciones de los miembros de la tripulación y su relación con el control de la misión.

Por ejemplo, el personal de Control de Misión suele asesorar a los miembros de la tripulación sobre cómo afrontar problemas o emergencias en tiempo real. Esta no será una opción durante una misión a Marte.

Para estudiar este desafío en la Tierra, los científicos podrían realizar una serie de simulaciones en las que los miembros de la tripulación tengan distintos grados de contacto con el Control de la Misión. Luego podrían ver qué sucede con las interacciones entre los miembros de la tripulación y su capacidad para llevarse bien y realizar sus tareas de manera productiva.

Tensión de los miembros de la tripulación

Estar confinado a un pequeño grupo de personas durante un largo período de tiempo puede provocar tensiones y conflictos interpersonales.

En los estudios de mi equipo de investigación sobre tripulaciones en órbita, descubrimos que cuando experimentan estrés interpersonal en el espacio, los miembros de la tripulación pueden desplazar este estrés culpando al Control de Misión por problemas de programación o por no ofrecer suficiente apoyo. Esto puede provocar malentendidos y sentimientos heridos entre la tripulación.

Una forma de lidiar con la tensión interpersonal a bordo sería programar un tiempo semanal para que los miembros de la tripulación discutan los conflictos interpersonales durante las “sesiones de discusión” planificadas.

Hemos descubierto que los comandantes que apoyan pueden mejorar la cohesión de la tripulación. Un comandante comprensivo, o alguien capacitado en manejo de la ira, podría facilitar estas sesiones para ayudar a los miembros de la tripulación a comprender sus conflictos interpersonales antes de que sus sentimientos se intensifiquen y perjudiquen la misión.

Tiempo fuera de casa

Pasar largos periodos fuera de casa puede pasar factura a la moral de los miembros de la tripulación en el espacio. Los astronautas extrañan a sus familias y dicen estar preocupados por el bienestar de sus familiares en la Tierra, especialmente cuando alguien está enfermo o en crisis.

La duración de la misión también puede afectar a los astronautas. Una misión a Marte tendrá tres fases: el viaje de ida, la estancia en la superficie marciana y el regreso a casa.

Cada una de estas fases puede afectar a los miembros de la tripulación de forma diferente. Por ejemplo, la emoción de estar en Marte puede elevar la moral, mientras que el aburrimiento durante el regreso puede hundirla.

El fenómeno de la desaparición de la Tierra.

Para los astronautas en órbita, ver la Tierra desde el espacio les sirve como recordatorio de que su hogar, su familia y sus amigos no están demasiado lejos. Pero para los miembros de la tripulación que viajan a Marte, ver la Tierra reducirse a un punto insignificante en el cielo puede resultar en un profundo sentimiento de aislamiento y nostalgia.

Tener telescopios a bordo que permitan a los miembros de la tripulación ver la Tierra como una hermosa bola en el espacio, o darles acceso a imágenes de realidad virtual de árboles, lagos y miembros de sus familias, podría ayudar a mitigar cualquier efecto de la desaparición de la Tierra.

Pero estas contramedidas pueden conducir fácilmente a una depresión más profunda a medida que los miembros de la tripulación reflexionan sobre lo que se están perdiendo.

Planificando una misión a Marte

Los investigadores estudiaron algunas de estas cuestiones durante el programa Mars500, una colaboración entre Rusia y otras agencias espaciales. Durante Mars500, seis hombres estuvieron aislados durante 520 días en un simulador espacial en Moscú. Experimentaron períodos de retraso en la comunicación y la autonomía y simularon un aterrizaje en Marte.

Los científicos aprendieron mucho de esta simulación. Pero muchas características de una misión real a Marte, como la microgravedad y algunos peligros del espacio (impactos de meteoritos, el fenómeno de la desaparición de la Tierra) no son fáciles de simular.

Las misiones planificadas en el marco del programa Artemis permitirán a los investigadores aprender más sobre las presiones que enfrentarán los astronautas mientras viajan a Marte.

Por ejemplo, la NASA está planeando una estación espacial llamada Gateway, que orbitará la Luna y servirá como estación de retransmisión para alunizajes y una misión a Marte.

Los investigadores podrían simular las fases de ida y vuelta de una misión a Marte enviando astronautas al Gateway durante períodos de seis meses, donde podrían introducir comunicaciones retrasadas, autonomía y vistas de una Tierra en retroceso, similares a las de Marte.

Los investigadores podrían simular una exploración de Marte en la Luna haciendo que los astronautas realicen tareas similares a las previstas para Marte. De esta manera, los miembros de la tripulación podrían prepararse mejor para las presiones psicológicas e interpersonales que acompañan a una misión real a Marte.

Estas simulaciones pueden aumentar las posibilidades de una misión exitosa y contribuir al bienestar de los astronautas cuando se aventuran al espacio.

Nick Kanas, profesor emérito de psiquiatría, Universidad de California, San Francisco

Este artículo fue republicado desde La conversación bajo una licencia Creative Commons. Leer el artículo original.

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